El maná de la montaña es un concentrado de uno a diez millones. Esto significa que, por término medio, hay diez millones de veces más ORMUS en una cucharada de té de esta tintura que en una de agua de manantial en su origen. El promedio de calidad del agua recogida en los manantiales es de 300 a 800 partes por trillón de ORMUS. El maná de la montaña tiene aproximadamente 8.000 partes por millón. Mientras cualquier disolución puede resultar útil, se recomienda una cucharada de té como dosis máxima diaria. En cualquier caso, debido a los efectos acumulativos del uso diario, debe respetarse el límite de una cucharada de té al día al menos durante una semana antes de incrementar la dosis.

Al menos dos clases de energía se liberan al tomar El maná de la montaña. La primera proviene de la gran cantidad de electrones que rodean a los coloides ORMUS. Esta carga superficial se aumenta al máximo aplicando un tratamiento de recarga adicional. El objetivo es que la mayor carga posible llegue al agua de las células del cuerpo. Normalmente se acumula cierta energía de alto espín residual con el uso diario debido al estado m / ORMUS del núcleo de los metales preciosos. Aunque la dosis sea siempre la misma, la energía total de alto espín disponible en el organismo aumenta cada día.

Hemos llamado a esta descarga de energía de alto espín transición isométrica. A medida que se produce esta transición isométrica en el cuerpo, los elementos del grupo del platino en estado m cambian a un estado más estable (de energía más baja) liberando energía segura. Algunas personas notan calor o un zumbido o pitido en los oídos. Cuando esto ocurra, deberá reducirse la dosis diaria hasta que estos efectos desaparezcan casi por completo.

El maná de la montaña es más efectivo cuando se toma treinta minutos antes de ingerir alimentos o al menos cuatro horas después de hacerlo, como al levantarse por la mañana. También se puede aumentar su efectividad tomando una mezcla de zumo de uva concentrado sin azúcar añadido y agua de manantial filtrada después de la dosis diaria.

Nunca debe utilizarse agua del grifo para tomar el producto, sino agua de manantial filtrada o agua potable sin tratar. Los elementos químicos que se añaden al agua municipal, como el cloro y el flúor, neutralizan el 80% de la carga superficial del producto en cuanto entran en contacto con él. El agua desionizada o destilada tampoco es recomendable. Hemos observado que cuanto menor sea el contacto del maná con los ácidos del organismo antes de llegar al riego sanguíneo, con mayor rapidez se notan los efectos. Se puede aplicar a través de los pulmones, sobre la piel o debajo de la lengua. Algunas personas prefieren inhalar el ORMUS utilizando una pipa de agua para transportar los elementos m a través del carbón activado del humo. Aunque con este método se evita la interferencia de los ácidos, normalmente hay suficiente carbón activado en el aire para notar un ligero efecto sin necesidad de fumar. Al tomarlo por vía oral, el maná no debe tragarse hasta que la mayoría del ORMUS se haya absorbido a través de la boca. Lo más eficaz es mantener El maná de la montaña debajo de la lengua o hacer enjuagues con él durante quince o veinte segundos después de lavarse los dientes. Cuando se aplica sobre la piel rociándolo con un spray o mezclándolo con aceites o cremas, los efectos tardan más en notarse, pero duran más tiempo porque el maná permanece en la piel durante varios días antes de llegar al riego sanguíneo.

Hemos observado que la combinación de dos o más versiones de El maná de la montaña es más beneficioso que el uso exclusivo de un único producto debido a que se producen diferentes frecuencias resonantes. Estas frecuencias surgen de la respuesta de los elementos m específicos en cada producto. La utilización de dos o más productos distintos en días alternos o ciclos semanales proporciona un abanico más amplio de beneficios específicos.

Los manás son suspensiones coloidales, no soluciones. Por lo tanto, es normal que una pequeña cantidad de coloides abandonen el estado de suspensión con el paso del tiempo. Para que las dosis sean uniformes, deberá agitarse el maná un par de veces. Cuando se guarda en las mismas condiciones en que se recibe, El maná de la montaña puede durar hasta dos años. También se puede utilizar para realizar experimentos alquímicos, puesto que es una superconcentración de agua de la vida.


El uso experimental de El maná de la montaña es tan amplio como la imaginación de sus consumidores. No conocemos nada mejor como abono para la germinación y crecimiento de las plantas. La mayoría de las personas prefieren experimentar con ellas mismas. Sin importar la forma de aplicación de los elementos en estado m, ya sea bajo la lengua, a través de las encías después de lavarse los dientes, externamente (mezclados con aceites o cremas sobre la piel) o suspendidos en el aire a través de los pulmones, siempre pierden cierta cantidad de carga antes de pasar a la sangre. Puesto que cuanto más rápida sea su absorción, mayor será la carga disponible, lo más eficaz es aspirarlos a través de los pulmones. El aire tiene una excelente capacidad de transportar maná en los iones de carbono libre. Por lo tanto, al aspirar aire a través de El maná de la montaña, una pequeña cantidad de elementos m quedan suspendidos en él. Cuanto más carbón haya en el aire, mayor cantidad de maná podrá transportar. Si inhalamos humo saturado de El maná de la montaña con una pipa de agua, los elementos m pasarán a la sangre de forma rápida y eficaz. Aunque no es recomendable fumar, esta forma de aplicación es más segura que por vía intravenosa.

Cualquiera que sea el método utilizado, los efectos dependerán en gran medida del pH del consumidor. Los iones positivos de una persona con un pH ácido neutralizan con rapidez la carga negativa de los elementos en estado m y, por lo tanto, esta persona necesitará una mayor dosis de maná para notar los mismos efectos que otra con un pH neutro o alcalino. Todos tenemos cierto grado de acidez por superar. Puesto que el organismo es más alcalino después de haber dormido y hay una menor interferencia de iones positivos antes de comenzar las actividades diarias, se aconseja tomar El maná de la montaña por la mañana con el estómago vacío.

Conservar el producto en lugar fresco y protegido de la luz solar.

No se pretende ningún beneficio médico como resultado del consumo de ninguna de las versiones de El maná de la montaña. Las personas que utilizan este producto, al igual que cualquier otro que contenga metales preciosos en estado m, lo hacen bajo su propia responsabilidad. El maná de la montaña se comercializa como agua mineral. Cualquier uso es responsabilidad del consumidor.

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